
La mayoría de los consultorios o clínicas dentales no fracasan de golpe. Se desgastan por no diagnosticarse a tiempo.
Como todos los comienzos de años, suele ser buen momento para pensar en la salud.
Especialmente a partir de cierta edad, muchos empezamos el año ocupándonos de eso: pedir turnos, hacer estudios, consultas con especialistas, análisis, imágenes. Juntamos información para que nuestro médico de cabecera pueda interpretar cómo estamos hoy, qué cosas están bien, cuáles mejorar y cuáles tratar.
Ese proceso, aunque a veces incómodo, tiene algo muy claro: la prevención.
Nos permite tomar decisiones a tiempo (y modificar algunos malos hábitos también). Pero a veces, por distintos motivos, el tiempo pasa, no hacemos nada y solamente acudimos ante alguna urgencia. ¿Te ves identificado?
Desde hace ya varios años vengo pensando que un consultorio o una clínica dental
no es un lugar físico, sino un organismo vivo, y como todo organismo, necesita también chequeos periódicos.
Además de saber “cómo está”, descubrir con información qué acciones funcionan, cuáles no y cuáles ni siquiera están activadas. Saber qué procesos deberá mejorar o implementar, en base a estrategias y nuevos objetivos para lograr mayor productividad, más equilibrio y, por supuesto, mejores resultados.
La realidad es que ese tipo de chequeo casi nunca se hace.
En general, las decisiones llegan tarde.
Cuando algo ya incomoda, cuando los números no cierran, cuando el cansancio aparece o cuando el proyecto empieza a perder sentido.
Aun así, pedir ayuda siempre es una buena señal.
Porque la gran mayoría sigue adelante sin detenerse a mirar qué está pasando realmente.
Cuando el flujo se bloquea
En el cuerpo humano, un ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo…Muchas veces no es algo repentino, sino la consecuencia de hábitos, conductas y factores de riesgo sostenidos en el tiempo.
En una clínica puede pasar exactamente lo mismo.
Para darte un ejemplo, el primer “ACV” que muchos colegas intentan evitar tiene que ver con algo muy concreto: más y mejores pacientes, que esos pacientes se conviertan en consultas reales y que finalmente una efectiva acepten los planes de tratamiento.
A eso lo llamo ACV inicial: El primer “ACV” que muchos colegas intentan evitar…
- Atraer pacientes
- Convertir consultas en pacientes calificados
- Vender profesionalmente, es decir, lograr la aceptación del tratamiento con su presupuesto
Esta suele ser una de las mayores preocupaciones.
Y también el primer lugar donde aparecen los bloqueos.
Pero en realidad existen distintos “ACV” a lo largo de la vida profesional que se pueden evitar, y que iré describiendo en las próximas entregas:
- El primero aparece cuando un colega abre su primer consultorio y toma decisiones sin diagnóstico previo
- Otro surge en la etapa de crecimiento, cuando el proyecto avanza pero se desordena
- Está el ACV operativo y emocional, cuando la clínica funciona pero desgasta
- Y hay uno final, del que casi no se habla: el momento de pensar el retiro, la transición o el cierre de una etapa que nos dio tanto, y que muchas veces se posterga por una carga emocional enorme
En todos los casos, el patrón se repite: falta de diagnóstico a tiempo.
El origen de la Metodología ACV
Así como mencioné, que en salud recurrimos a estudios, imágenes, laboratorio y evaluaciones para llegar un diagnóstico completo y armar un plan de trabajo, en consultorio o una clínica dental también es posible hacerlo.
- Con método.
- Con criterio.
- Sin improvisar.
La Metodología ACV nace justamente de ahí: de detectar, a través de una investigación previa (encuestas, entrevistas, indicadores), cuáles son los factores de riesgo, los hábitos y los procesos que pueden llevar a un desenlace no deseado dentro de un proyecto profesional.
El diagnóstico no es un fin en sí mismo.
Es el punto de partida.
A partir de esa devolución, se puede:
- Identificar bloqueos reales
- Entender qué está funcionando y qué no
- Definir alternativas concretas
- Mejorar procesos de comunicación y marketing
- Y trazar un camino posible, con tiempos y objetivos claros
¿Pensás que tu proyecto necesita un chequeo integral?
Un año para hablar de esto
A lo largo de este año voy a estar escribiendo, compartiendo experiencias y reflexiones sobre este tema. Mucho de este material también será presentado en los cursos y mis charlas, con:
Casos reales.
Errores frecuentes.
Señales de alerta.
Y, sobre todo, la importancia de mirar la clínica como un modelo de negocio que cuenta con una mirada estratégica y rentable.
Si te preguntás cómo está hoy la salud de tu clínica y nunca hiciste un diagnóstico real, quizás este sea un buen momento para empezar a mirarla con otra perspectiva.
Porque prevenir siempre es más simple —y más sano— que corregir cuando ya es tarde…y el diagnóstico correcto suele ser el primer gran alivio.
Si sentís que algo no termina de fluir en tu clínica, podés escribirme por WhatsApp https://wa.me/5491150975652 y lo vemos con calma.


