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El origen de la palabra cliente

 

El conflicto moral entre el paciente y el cliente no es más que un prejuicio. Hay que comprender que el paciente es un cliente que requiere de la atención de un profesional de la salud que pueda satisfacer una necesidad concreta de manera eficiente y por un valor acordado. Es una ecuación en la que ambas partes se benefician. ¿Qué problema puede haber en esto?

La palabra “cliente” (del latín cliens —plural clientes— y este de cluere, ‘acatar’, ‘obedecer’) es sumamente común y la usamos casi a diario, pero en la muy estratificada sociedad romana, los clientes eran aquellos que estaban bajo la protección o la tutela de otro, ese otro era a quien escuchaban, seguían y obedecían. Habitualmente, el cliente era el individuo de rango socioeconómico inferior bajo el patrocinio de un patrón.

Este sentido todo ha cambiado y mucho en nuestro lenguaje moderno: hoy el profesional universitario no ve en el cliente a alguien que le obedece humildemente, sino a una persona que los favorece porque adquiere sus productos o servicios y paga por ellos.

En la actualidad la definición más usada y entendida de cliente, se refiere a la persona que como individuo o persona jurídica realiza una transacción comercial, que se conoce como compra de algún producto o servicio. El cliente en el ámbito económico se entiende por un individuo que al pagar accede a un producto o servicio.

En un consultorio dental se distingue dos tipos de clientes: los internos y los externos. Los clientes internos son los propios colaboradores de la organización y son quienes trabajan para elaborar o realizar los servicios que luego se comercializan. En cambio el cliente externo, el paciente, es aquel que contrata un servicio o compra el producto que ofrece la empresa. Estos clientes son los que generan el ingreso de dinero a la clínica.

Es fundamental que tanto el cliente interno como externo estén satisfechos cada uno en su rol, para que una clínica sea exitosa. Si esto no ocurre, tarde o temprano, es emprendimiento estará en graves problemas que lo perjudicarán notablemente.

Pensar que si el paciente es visto como un cliente es dejar de pensar en sus carencias en cuanto a lo asistencial y fundamentalmente en el concepto humanitario, es estar en otra frecuencia. Y no entender el sentido de la profesión.

Por Dr. Cristian Kulzer

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